5 aprendizajes profundos de vida que me traje del camino de Santiago

El camino de Santiago es uno de los caminos más famosos en el mundo, por su gran significado espiritual, religioso y de desarrollo personal que ha podido aportar a las personas que lo han realizado.

Es por ello, en un momento de desconcierto, en donde me estaba planteando que hacer con mi vida, pensar si debía dejar mi trabajo, estancada a nivel creativo y eso también me tenía agobiada, llevaba meses en terapia y esos días todo me dolía aún más, sentimientos de frustración, no saber qué hacer o donde estar, empecé a desconfiar incluso de mi capacidad de hacer las cosas. En medio de todo esto, me propuse a realizar parte del camino en una semana. Existen varias rutas o caminos, de manera que varían los kilómetros recorridos, pero oscilan entre 815km para abajo.

Fue así como me decidí a realizar los 119km que corresponde el mínimo exigido para obtener la Compostela. Sin embargo, más que eso, estaba buscando las respuestas a los millones de dudas a la que me estaba enfrentando.

La emoción previa al camino fue de miedo, expectativas, emoción, dudas, pues es un camino al cuál muchas personas circulan, pero al que estas expuesto a la lluvia, senderos, sol, ampollas, desconocimientos, soledad, entre otros. Era un camino nuevo para mí y el que iba a iniciar sola.

1 aprendizaje: Un camino se puede hacer solo, pero no quiere decir que sea solitario. Allí te encuentras con muchas personas que van en el mismo camino que tú e inclusive pueden estar pasando algo similar a lo que estás viviendo. Personas con diferentes ritmos, diferentes historias, diferentes idiomas, edades, vidas cruzadas, pero con un mismo objetivo y una misma búsqueda. Ciertamente las personas son un gran reflejo de lo que sientes y lo que puedes mejorar y sin lugar a dudas, este camino te va llevando a que encuentres a las personas que necesitas para hallar esas respuestas que deseas.

Sin esperar nada, cada una de las personas con las que mejor me relacione, sus historias me hicieron reflexionar sobre la mía, aunque no queramos a veces es inevitable no vernos reflejados. Entendí que, aunque la vida no es demasiado larga, también todo tiene un tiempo; pude hablar de cosas que creía que aún me dolían con el sentimiento de que ya las había soltado; mi esencia real se soltó con una gran libertad. Es increíble como muchas veces somos más nosotros mismo con las personas que apenas conocemos, que con aquellos a los que consideramos amigos, familia, cercanos. Para mi este viaje, se trató de las personas que había conocido.

2 aprendizaje: Esta atento a las señales que aparecen en el camino. La vida sin ninguna duda es así, cada día te va mostrando señales, te pone ante situaciones, personas, lugares, que de alguna manera te van acercando a ese lugar donde deseas estar, ese “destino”; sin embargo, si no estás atento a ellas te puedes desviar o perder por completo del rumbo. Aquí la atención plena, es imprescindible, las señales te las puedes encontrar en un árbol, en la calle, un poste, una piedra, muchas fáciles de hallar otras más sutiles, todas para que puedas completar el objetivo; del mismo modo ocurre con la vida, hay que tener un enfoque claro, estar atento a las señales y caminar.

3 aprendizaje: Sigue andando, aunque duela. No todo es placer y felicidad, es una realidad que no podemos ocultar, por ello hay que aprender apreciar los paisajes, a mirar lo bello del camino, aunque las piernas, pies y todo el cuerpo te pueda doler. Si te enfocas en el dolor, nunca podrás llegar, en cambio si te enfocas en los momentos lindos y los lugares, aunque duela vas a poder llegar. Detenerse no es una opción, puedes ir más lento, puedes ir más rápido, puedes pararte a descansar, pero solo se detiene cuando se llega al objetivo. Esto puede aplicar muchas veces en la vida real. Aquellos que llevan meses o muchos kilómetros más por delante, te dirán que los primeros días son dolorosos, pero ya luego todo es más llevadero, tu cuerpo se adapta y te ayuda. Esto me recuerda cuando queremos implementar un nuevo hábito, al comienzo nos cuesta, pero si no te rindes, ya va ser parte de ti.

Así mismo cuando comienzas un proyecto, hay quienes comienzan muy bien y en la mitad, todo se viene abajo, puede que hayas corrido con la suerte del principiante. Por otro lado, están aquellos donde los comienzos son más difíciles, con el tiempo todo se vuelve más fácil. Sea cual sea tu comienzo, lo más importante es que no te rindas, seguir andando hasta que tu cuerpo lo haga parte de ti.

Llevo más de un año con este proyecto, he tenido subidas y bajadas, las bajadas han sido por mi propia desconfianza, sin embargo, seguir andando me ha permitido conocer gente maravillosa, aprender cosas increíbles que jamás pensé llegar aprender y lo más importante de todo es SER, cada día mi mejor versión.

4 aprendizaje: El limite esta en tu mente. Ciertamente este camino tiene un punto de partida y un punto de fin. Sin embargo, cada etapa tiene una cantidad estimada de kilómetros, por lo cual, puedes bien hacer ese recomendado o puedes hacer más e incluso menos. Yo había apuntado a lo mínimo de lo mínimo, porque realmente me creía poco capaz de realizar 36 km en un día o hacer 200km en una semana. Aunque haciendo el camino cada día sentía que podía dar más de mí, así fue como complete 200km y realice 35km en un día lluvioso. Fue como entendí, que el limite me lo había puesto yo.

Los limites están en nuestra mente y somos nosotros los que tenemos la capacidad de romper esos límites, sea cambiando nuestras creencias limitantes, cambiando nuestros malos hábitos o bien sea auto motivarnos constantemente. Algo que he aprendido en este tiempo, es que algunas veces vas a contar con alguien que te de un cumplido por aquello que haces, sin embargo, cada día va a tocar a tu puerta tu mente diciendo que no eres capaz, de modo, si no te auto motivas con frecuencia, no usas la visualización cada día; te aseguro que tarde o temprano te rendirás a las voces negativas de tu mente.

5 aprendizaje: No lleves demasiado peso en la mochila. Esto realmente tiene un gran mensaje de vida, e incluso hasta hace poco no me había recordado de una sesión que tuve con un coach en el cuál habíamos trabajado con una mochila y una lista de todas las cosas que cargamos en la vida. El ejercicio consistía en escribir en varios papeles, todas nuestras creencias, aptitudes, habilidades, experiencias; cada una de ellas ocupaba un papel. Esto termino siendo muchos papeles; finalmente debíamos elegir de todos 10 y ponerlos dentro de la mochila, porque eso corresponde a lo que cargas en tu presente y lo que vas a utilizar en tu futuro. En resumen, menos, es más. Cuando hice la maleta para irme por una semana, investigue por diferentes medios sobre todo lo que debía llevar, todos recomendaban lo más justo, nada que excediera los 10kg, yo al ser tan pequeña y con tan poco peso, debía pensar por debajo de los 10kg, finalmente la mochila me peso unos 5kg. Nada me falto, ni me sobro, aunque gracias a dios no requerí el kit de primeros auxilios eso nunca está de más.

Luego reflexionando y pensando en el ejercicio que comenté anteriormente, comprendí que la vida también era así, debíamos cargar lo realmente importante y soltar aquello que verdaderamente no nos aporta para eso que queremos lograr.

Hay que aprender a saber llenar la mochila, cada vez que nos vamos a sumergir ante un nuevo reto de nuestra vida, apuntar a las herramientas correctas y aquella que efectivamente aportaran un beneficio hacia ellas. Muchas veces llevamos cargas que no nos corresponden o que son partes del pasado, esto solo nos ancla a una vida que no deseamos llevar y a retrasar nuestro camino hacia el destino que hemos elegido. Es momento de soltar, dejar ir y volver hacer la mochila.

Finalmente, esta ha sido una experiencia que recordare mucho en mi vida, también estoy segura que lo volveré hacer.

Muchas gracias por leer mi historia, si te ha gustado por favor compártelo.

Un abrazo fuerte.

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