EL PODER DE LOS HÁBITOS

Los hábitos son esas pequeñas actividades que haces cada día, algunos de ellos han sido creados por nuestros padres desde muy pequeño y que son beneficiosos para nosotros, un ejemplo de ello es cepillarte los dientes, gracias a este hábito has crecido con unos dientes sanos. Por otra parte, también existen muchos otros que han sido perjudiciales para nuestra vida.

Este post va desde mi experiencia, aquellos cambios que en el transcurso de un año he implantado y han impactado por completo mi vida, esto no quiere decir que sean perfecto o que tienes que tú también realizarlos, sin embargo, me gustaría hacerte reflexionar sobre la importancia de evaluar los hábitos que tienes y lo mucho que pueden cambiar e impactar aquello que quieres lograr.

Antes de contarte aquellos hábitos que día a día he practicado, quiero contarte un poco sobre mí.

Soy una persona que para algunos tengo carácter, para otros cabezotas y para mí, “cuando algo se me mete en la cabeza, es preferible que me la corten”. Soy muy determinante a la hora de querer algo, eso me ha permitido lograr muchas cosas, sin embargo, por mucho tiempo también acostumbraba a cambiar lo que quería, además, con relación al dinero de niña solía ahorrar mucho, pero al volverme mayor, me convertí en consumidora (aún trabajo en esto), por lo que al llegar a un nuevo país fue un gran reto tener que ahorrar para lograr avanzar, sobre todo, cuando lo banal (no esencial) es tan accesible. De tal manera, los hábitos me han ayudado a mejorar esta área y mantenerme más enfocada hacia una misma dirección.

El primer hábito es ahorro: para mí era muy difícil crearme este hábito, además, venía con la creencia que debía ahorrar aquello que sobraba, asimismo, debían ser cantidades buenas como mínimo 100euros, por lo que cada vez que iniciaba ahorrando, algo surgía y lo terminaba gastando, ya con más de un año en el país y no tener nada de ahorros, ni tarjetas de crédito, me propuse a crearme una cuenta de banco, que mes a mes me absorbiera una cantidad determinada y se guardase en una cuenta de la que no fuese simple acceder, es decir, tenía que ir al banco para sacarlo. Comencé con la cuota mínima, aumentándola al cabo de un año, sin darme cuenta esto que había ahorrado me permitió pagar mis cuentas básicas y vivir los 2 primeros meses que estuve sin dinero. ¿se imaginan que hubiese comenzado antes?

Desde entonces, primero descuento aquella cuota que me he propuesto para ahorrar y lo que me sobra es para vivir.

Por otro lado, solía apuntar todas las cosas que me correspondía pagar durante el mes y aquello que me quedaba era para gastarlo en lo que quisiera; debido a estudiar un poco de educación financiera, ahora cada área ocupa un porcentaje de mis ingresos, incluso aquello destinado al ocio.

El segundo hábito hablarme bonito: pues sí, comencé a mejorar mi dialogo interno (aún trabajo en ello), con dialogo no solo me refiero a lo que me digo, sino a lo que exijo de mí; la verdad, me auto exigido demasiado y aumento al llegar a España.

Esto creo que les pasa a muchos. Por mi parte, comencé a darme permiso a descansar, a frustrarme, sentirme bien o mal, simplemente permitirme las diferentes emociones y ser flexible con mis logros. Además, de utilizar las afirmaciones positivas al comienzo de la mañana, como forma de mejorar ese dialogo e ir cada vez más atacando al síndrome del impostor o el ego.

Por otra parte, las afirmaciones positivas no solo han sido una gran herramienta para aumentar la autoestima, sino, son un gran imán para las cosas maravillosas que han llegado a mi vida.

El tercer hábito es dejarme de afanar por los resultados: soy demasiado visionaria, tanto que me cuesta tener los pies en el aquí y en el ahora, a veces estoy tan concentrada en la meta, que me olvido en todo lo que ocurre en mi camino.

Sé que a los emprendedores les resulta muy común esta sensación. Yo al iniciar este blog y viernes historia de éxito, tenía demasiado afán por lograr todo lo que vendrá después de esto, por lo que me comencé a frustrarme cuando disminuían los seguidores, cuando la gente no entraba a mi blog o no eran suficientes personas en un live; hasta que empecé a ver todas las personas que esto me ha permitido conocer, la comunidad que he construido y, sobre todo, las cosas maravillosas que he podido aprender a lo largo de este tiempo. Simplemente empecé a enamorarme más del camino que del resultado. (obvio nunca hay que olvidarse del objetivo)

El cuarto hábito, pedir ayuda cuando la necesitas: NO SOMOS SUPER WOMAN O SUPER MAN, algo que he aprendido en el crecimiento personal es, si realmente quieres crecer, no todo se trata de autoayuda, sino de encontrar la ayuda que necesitas para lograr aquello que quieres. Algo que como emprendedores o seres humanos debemos aprender, es que no lo sabemos todo, ni aquellos que son expertos sobre un área lo saben todo. Por eso, debes ser humilde cuando no puedes con una situación, si quieres crecer en el mundo del emprendimiento, debes saber que tendrás que pedir ayuda muchas veces. Gracias a este hábito, cada día mejoro en el proyecto que estoy desarrollando y en mi crecimiento personal.

El ultimo hábito ser agradecido: te soy honesta, muchas veces despertarme tan temprano y escribir agradecimientos me ha costado, porque simplemente en un cierto momento ya empiezas simplemente a repetir las cosas, sin embargo, hacerlo cada día ha cambiado por completo la percepción que tengo de muchas cosas a mi alrededor, incluso de personas. Así que ser agradecido, no solo abre el universo para atraerte cosas maravillosas, sino que la relación con los demás va a mejorar.

Finalmente, busca los hábitos que te harán acercarte a la persona y el emprendedor que quieres, no tienen que ser los mismo, simplemente créalos; porque ellos son los que generarán el cambio en ti, serán tus mejores aliados y la verdadera herramienta que tú puedes crear para crecer. Sean cual sean, ellos definirán hasta dónde vas a llegar.

Gracias por llegar hasta aquí, espero que te hayan gustado.

Y gracias por ser parte de alguna manera de mi vida.

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